Ácaros y polvo

Los ácaros son habitantes habituales en cualquier domicilio y se acumulan especialmente en habitaciones como dormitorios. Los colchones de las camas constituyen su refugio ideal y suelen crecer en número en épocas de altas temperaturas y lugares con niveles de humedad elevados.

Existen varias formas de evitar o minimizar su aparición, "los ácaros son reconocidos como los responsables de la alergia al polvo doméstico desde finales de los años 60 y son una de las causas de alergia más frecuente en la actualidad". Los síntomas de la alergia a los ácaros incluyen taponamiento nasal, secreción, estornudos y picor (rinitis) o incluso episodios de asma bronquial caracterizados por dificultad respiratoria y la escucha de silbidos, también se pueden producir picor de ojos y lagrimeo.

Evitar la exposición a los ácaros del polvo es la mejor estrategia para controlar esta alergia y aunque no se pueden eliminar por completo sí se puede reducir su número en gran medida.

Algunos tips para evitarlo son...

Utilizar ropa de cama a prueba de alérgenos: cubre tu colchón y almohadas con cubiertas que bloqueen el polvo o los alérgenos.
Estas ropas de cama, hechas de tela tejida de forma prieta, evitan que los ácaros del polvo colonicen o se escapen del colchón o las almohadas.

 Lava la ropa de cama cada semana: Lava todas las sábanas, mantas, fundas de almohada y de colchón en agua caliente que esté al menos a 60 grados centígrados para eliminar los ácaros del polvo y los alérgenos.
Si la ropa de cama no se puede lavar en caliente, puede usarse la secadora al menos 15 minutos a una temperatura superior a los 60 grados centígrados para eliminar los ácaros. Los artículos que no puedan lavarse se pueden congelar durante 24 horas también para eliminar los ácaros del polvo pero esto no eliminará los alérgenos.

Mantenga baja la humedad: Hay que mantener en la casa una humedad relativa por debajo del 50%. Un deshumidificador o aire acondicionado puede ayudar a mantener los niveles de humedad bajos y un higrómetro (disponible en las ferreterías) puede medir los niveles de humedad.

Elige con cuidado la ropa de cama: evita aquellas que atrapen con facilidad el polvo y sean difíciles de lavar con frecuencia.

Elimina el polvo: utiliza un paño húmedo o con aceite en vez de materiales secos para limpiar el polvo. Esto evita que el polvo pase al aire y vuelva a acomodarse en las superficies. Pasa la aspiradora de forma habitual: pasar la aspiradora por la alfombra y los muebles revestidos elimina el polvo superficial pero la aspiradora no es efectiva para eliminar la mayoría de los ácaros del polvo y los alérgenos de los ácaros del polvo. Utiliza un microfiltro de doble capa o un filtro de partículas de aire con alta eficacia (HEPA, según sus siglas en inglés) para disminuir las emisiones de polvo de la aspiradora. Si las alergias son graves otra persona debe hacer el trabajo y no entra en la habitación en las dos horas siguientes tras pasar la aspiradora.

Reduce la decoración: si los objetos acumulan polvo pueden acumular también ácaros. Elimina pequeños objetos, ornamentos decorativos, libros, revistas y prensa de la habitación.

Elimina alfombras y otros refugios de los ácaros: las alfombras proporcionan un hábitat confortable para los ácaros del polvo. Esto es especialmente cierto si la moqueta está encima de cemento, que retiene la humedad con facilidad y proporciona un ambiente húmedo para los ácaros. Si es posible, reemplaza las moquetas de los dormitorios con azulejos, madera, linóleo o suelo de vinilo. Considera reemplazar otros muebles que acumulen polvo en los dormitorios como  figuritas, cortinas no lavables y persianas venecianas.

Instala un filtro de alta eficacia en calefacción o aire acondicionado: busca filtros con el Valor de Reporte de Eficiencia Mínima (MERV, según sus siglas en inglés) de 11 ó 12 y deja el ventilador encendido para crear un filtro de aire para toda la casa. Asegúrate de cambiar el filtro cada tres meses